Luego que el Presidente de la Asociación Europea de Apicultores Profesionales, Señor Walter Haefeker, no tuviera la gentileza y los argumentos de contestar las preguntas que le hiciera en mi nota del 28 de diciembre próximo pasado, queda claro que el problema de los organismo genéticamente modificados en miel, es un problema político y no un problema de seguridad alimentaria.
Si queda alguna duda de ello, sólo basta leer el resumen oficial de la reunión sobre el tema que se desarrolló en Bruselas el 14 de noviembre, 2011 y que fue hecha pública hace sólo unos días. Allí se dice entre otras cosas que:
- No existe un método acordado/aprobado para el análisis de los OGM en miel, existen problema prácticos que aún no han sido resueltos.
- Los estudios toxicológicos existentes no son considerados satisfactorios.
- El pólen del maíz MON 810 no es un problema de seguridad alimentaria.
- Los delegados no suscriben el documento preparado por razones políticas.
Si no existe un método de detección aprobado y repetible para detectar los OGM en miel y no configura un problema de seguridad alimentaria, no queda otra conclusión posible que todo el problema que la industria apicola mundial viene sufriendo desde el mes de marzo del año próximo pasado, no es nada más que una acción para impulsar a la baja el precio de la miel ( mas del 20% en los últimos 3 meses). Esto es una clara muestra del capitalismo salvaje al que no le importa el daño que produza, sea este ambiental, a la biodiversidad, polización o social, solamente importa la maximización de los beneficios.
Adicionalmente el parlamento europeo aprobó por abrumadora mayoría el derecho de los estados a prohibir los cultivos transgénicos, en abierta contradicción a lo establecido hace ya varios años, en la Politica Agraria Común (PAC), donde se fijaban criterios comunes a todos los estados comunitarios. Lejos esta decisión está de lo impulsado en estos momentos por la canciller alemana para que los estados comunitarios posean politicas económicas y fiscales comunes, controladas por las autoridades de la eurozona. Pareciera que lo que es válido para el manejo del dinero, no lo es para el manejo de los transgénicos.
Según informaron los laboratorios alemanes referentes en el mercado de la miel, han bajado el precio del análisis de OGM en miel de 150 a 100 euros por cada uno. Ahora bien, si no hay un método acordado/aprobado para el análisis de los OGM en miel, ¿qué método ellos utilizan? ¿quizás si escribimos mentiras en alemán suenen a verdad?
Agrofact, un medio dedicado a la política agraria en Bruselas, publicó un pequeño artículo que dice que se está trabajando para corregir administrativamente y dentro de la ley, el fallo de la corte europea que dice que la pólen es un ingrediente de la miel y no un componente, lo que habilitaría la aplicación de la normativa 2001/110/CE con lo cual todo volvería a la situación inicial de este conflicto. El canal de televisión del estado argentino, hizo un informe basado en ello, que sugiere que esta solución ya está por producirse. No sé si así va a ocurrir, pero tengamos en cuenta que los tiempos administrativos (burocracia) de las autoridades comunitarias son muy lentos. Prueba de ello es que la versión oficial de la reunión del 14 de noviembre de 2011, la hicieron pública a fines de enero de 2012.
Es una realidad que Alemania representa entre un 20 y un 25% de la miel que se comercializa mundialmente, fundamentalmente mieles oscuras, es por ello que lo que hagan estos señores repercutirá en toda la industria apícola del planeta. Esta gente ha demostrado a lo largo de los años, como dije más arriba, que lo único que le importa es maximizar los resultados, dejando de lado consideraciones ambientales, sociales o ecológicas. Ayer fueron los antibioticos, nitrofuranos, salas de extracción, hoy son los OGM y mañana pedirán que la miel sea producida por abejas con dos cabezas, como ironizó en una entrevista el Ing. Manuel Martínez de Chile. Paralelamente ellos comercializan miel orgánica que no lo es, triangulan miel hacia terceros países y venden análisis que no significan nada.
La pregunta del millón es qué se puede hacer con este tema: Los estados deberían dejar de hacer política con el tema y presentar una acción ante la Organización Mundial de Comercio y los apicultores que hacen posible este negocio deben pensar dos veces antes de hacer negocios con empresas de origen alemán, sean estas vendedoras o compradoras.


