Diversos temas preocupan a los apicultores uruguayos, entre ellos la sanidad, siendo el Síndrome de Despoblamiento de Colmenas o Colony Collapse Disorder (CCD) uno de los más inquietantes. No se trata de un tema nuevo, ocurriendo periódicamente, aunque sin un patrón claro. Año tras año, decenas de productores a nivel nacional, denuncian alta mortandad de colonias, con pérdidas que superan el 30 %, alcanzado en algunos casos el 80 % y más.
Atendiendo a ello y considerando la información que se viene generando en EEUU, la SAU invitó al Dr. Jerry Bromenshek, Ph.D. Profesor e investigador de la División de Ciencias Biológicas Universidad de Montana. Director de Bee Alert Technologies y miembro del grupo de trabajo nacional “Síndrome de Despoblamiento de Colonias”. En Actualidad Apícola 88 se publicó un artículo del mencionado investigador: “Colony Collapse Disorder ¿Algo nuevo o algo viejo?”
Bromenshek es docente e investigador en apicultura desde la década del 70. Lidera 27 líneas de investigación: comportamiento, ecotoxicología, sanidad, epidemiología, dinámica de la población y contaminación del medio ambiente. Algunos proyectos de investigación en marcha incluyen condicionamiento de abajas para detectar explosivos; uso de rayos láser para controlar su pecoreo; diseño y desarrollo de la “colmena electrónica (SMART)” que brinda información sobre su desarrollo y vía satelital a distancia.
El investigador visitó nuestro país entre el 15 y el 22 de mayo, realizando una nutrida agenda. Brindó 2 conferencias en la 5ª Feria de Sarandí Grande: “Síndrome de Despoblamiento de Colmenas (CCD) y Nosema ceranae. ¿Que hemos aprendido en los últimos 16 meses en EEUU?” y “El manejo apícola está cambiando; cosas que usted puede hacer ahora para mantener sus abejas con buen estado de salud.”
Posteriormente la SAU organizó en Montevideo un Taller y posteriormente un Seminario, este último abierto a socios y no socios. Allí expuso sobre el “Síndrome de despoblamiento de colmenas, lecciones aprendidas en EEUU y Detección integrada de virus, una opción asequible”.
En una gira visitó apicultores en Canelones, Colonia y Florida, recogiendo muestras para ser examinadas en su Laboratorio. Visitó instituciones como el LATU, DILAVE, Clemente Estable, Facultad de Ciencias y la Estación Experimental del INIA en Colonia. Como corolario se sentaron las bases para realizar acuerdos entre la Universidad de Montana y nuestro país.
Se destaca el valioso apoyo que brindaron el Ing. Agr. Yamandú Mendoza del INIA y socios de SAU, que permitieron cumplir con una nutrida, valiosa y exigente agenda. Párrafo aparte merece señalar el apoyo de los apicultores Ing. Agr. Enrique Neme y Agustín Belbussi, quienes realizaron las traducciones y acompañaron a Bromenshek durante su estadía.
A continuación se brinda una síntesis de aportes realizados por Bromenshek, quien comenzó su disertación en Sarandí Grande haciendo referencia al estado de Montana como el 4º mayor en superficie en los EEUU, con una superficie de 380,848 km² y una población de 944.362. La apicultura en Montana está muy desarrollada. Si bien hay cientos de apicultores, 86 manejan 200.000 colmenas, que se distribuyen en 5.600 apiarios registrados. Aproximadamente 50 apicultores trasladan más de 100.000 colmenas a California y otros estados para polinización.
En diciembre del 2006 fue convocado por apicultores de la Florida para evaluar la alta desaparición de colonias que venía ocurriendo, mientras tanto un grupo de ayudantes concurrió a California. Los primeros reportes de los estados del sur fueron en noviembre 2006 (invierno), pero los hallazgos ya habían comenzado en agosto. Ese mismo año se recibió reporte de la presencia del CCD en 45 estados. “Tal vez no se constató el fenómeno en los restantes, por falta de inspectores de abejas en los mismos y/o denuncia por parte de los productores”.
Señaló que no es un fenómeno nuevo. En su carrera, superior a los 30 años, lo ha observado en varios períodos. Inclusive afirmó que este fenómeno se produce desde hace décadas, existiendo bibliografía que lo describían a principios del siglo XX. Sin embargo, entiende que lo ocurrido durante el 2007 fue el fenómeno con mayor impacto hasta el presente. El despoblamiento afectó miles de colmenas que poseían reservas de alimento y en muchos casos entre 5 a 8 cuadros con cría. En muchas colmenas se verificó la presencia de la reina rodeada de muy pocas obreras. Se destaca la ausencia de abejas muertas en la piquera de la colmena y frente a la misma, “simplemente desaparecen”. Tampoco se pudo observar abejas muertas en el campo. Algo destacable es la ausencia de robo, al menos los primeras semanas, no observándose ataque de polilla ni del escarabajo de colmenas (Aethina tumida).
La mayoría de las desapariciones ocurren en el otoño tardío y a principios del invierno. Mientras que en los criaderos de reinas el fenómeno se produce en primavera. Este año, muchos productores que trasladaron miles de colmenas desde diferentes estados hacia California, para realizar el servicio de polinización de almendros, constataron CCD antes de entrar a los cultivos (principio de primavera) e incluso mientras las mismas se encontraban allí. En este último caso, se descartaron intoxicaciones por agroquímicos.
A principios del 2007 algunos productores señalaron que a pesar de que sus colmenas no habían muerto, produjeron poco, Bromenshek opina: “probablemente esas colmenas terminaron colapsando en el invierno siguiente”. En este orden de cosas consideran que las colonias que no crecen en primavera, tendrán el CCD más adelante. En colonias que terminaron sucumbiendo, observaron 2 reinas poniendo simultáneamente, lo cual sería un mecanismo para superar el despoblamiento que se instala progresivamente.
Empleando colmenas de observación, establecieron que en colonias con CCD las reinas seguían poniendo. También en condiciones experimentales se pudo determinar que el síndrome se instala en colonias con reservas de alimentos y sin las mismas. En base a información generada en estas condiciones y miles de colmenas en producción, constataron que el fenómeno se instala súbitamente en períodos cortos de tiempo, medido en días.
En referencia a la sanidad, en muchos casos se pone de manifiesto la presencia de Loque Europea o la Americana, que son la consecuencia y no la causa. Ello es propiciado por el desequilibrio que ocurre entre la cría y las nodrizas, que resultan insuficientes para permitir su buen desarrollo, generándose un estrés térmico y nutricional.
Los investigadores tuvieron firmes sospechas de que en la base de este síndrome estuviera implicado el ectoparásito Varroa. Pero se constató que si bien el mal ocurre en colmenas afectadas de parásito, también comprometió colmenas que habían sido correctamente tratadas con acaricidas y adecuadamente controladas. Sin embargo, tienen enormes sospechas de que virus asociados al ácaro o a otros patógenos como Nosema, pueden ser responsables de este síndrome. Sobre los virus nos referiremos más adelante en esta publicación.
En referencia a la nutrición, la Universidad de Montana posee apiarios que se consideran en condiciones inmejorables de nutrición y sanidad, ya que dichas colmenas son empleadas por la armada de EEUU para sus investigaciones. Dichos apiarios se encuentran ubicados en áreas sin contaminación, con excelente y variada floración de interés apícola. Incluso en dichas colmenas ensayan nuevas fórmulas nutricionales, que superan al mismo polen. En estas colmenas también se produjo el CCD. Por lo que concluyen que “una buena nutrición de las colmenas es importante, pero no es seguro de vida”.
Ante una alta mortandad que ocurrió en un área de California, se despertó la sospecha de contaminación, lo cual se descartó. Asimismo, si bien los investigadores entienden que el medio ambiente puede acelerar el colapso, ello por si mismo no explica todas las desapariciones. En este orden descartaron efectos negativos de ondas electromagnéticas de los teléfonos celulares.
Este fenómeno, que lleva a la ruina a muchos productores en EEUU, compromete colmenas en diversas condiciones: a) de pequeños y de grandes productores; b) con buen manejo y mal manejo; c) con varroa y sin varroa; d) bien nutridas y con déficit nutricional; e) apiarios fijos y trashumantes; e) apicultura orgánica y convencional; f) instaladas en todo tipo de cultivos.
En el 2007 el grupo de investigadores que trabaja a nivel nacional, realizó una encuesta estableciendo que el 40 % de los apicultores sufrieron del CCD.
Luego que el Dr. Mariano Higes identificara Nosema ceranae en España, ellos hicieron lo propio en EEUU confirmando su presencia en un 80 % de las colmenas que padecieron el CCD. Aún no pueden afirmar científicamente que este parásito sea responsable del síndrome, pero hay fuerte sospecha que está asociado. Junto a Nosema ceranae diagnosticaron 3 o 4 virus, pero sin ningún predominio.
En referencia al método de muestreo de Nosema ceranae, lo variaron pues en primavera ocurre la mayor incidencia del parásito sobre abejas viejas, en verano afecta abejas jóvenes, mientras que en otoño se afectan todas las edades, las cuales dejan de alimentarse. Las lecciones más importantes que aprendieron en el 2007 lo resumió como sigue:
• Nosema ceranae está en las abejas estadounidenses
• N. ceranae ha estado en los EE.UU. al menos desde la década 1990
• N. ceranae es común en abejas de los EE.UU.
• N. ceranae está presente todo el año.
Si ocurre en la mitad del verano hasta tarde en el otoño, N. ceranae ha infectado abejas de todas las edades. En ésta fase, es difícil curar. Mayor incidencia en zonas de primavera fría y húmeda. Para su tratamiento Bromenshek señala que recientemente han incorporado un parasicólogo en su grupo, quien está en la búsqueda de un agente específico para control de Nosema ceranae. Mientras tanto sugiere tomar en cuenta las recomendaciones del Dr. Mariano Higes quien señala que es posible que fungicidas como Fumagilina, pero con doble dosis que para Nosema apis. Cuando la infección está avanzada, las abejas no aceptan el alimento ni la medicina, recomendando rociarlas con el jarabe.
En referencia a la desinfección de material procedente de colmenas que han sucumbido debido a este síndrome, se han ensayado diferentes métodos, sin tener aún uno eficaz y económico. Entienden que es posible la desinfección de material sometiéndolo a 40º C durante 90 minutos. Como se señalara antes, las colmenas que padecen de este síndrome, las primeras semanas no son pilladas. Se supone que despiden un olor que repele las abejas. Si el material donde recientemente murió una colmena es empleado, la futura colmena morirá. Sin embargo, luego de 4 semanas, luego que ese material es pillado, si es empleado, no se produce el CCD.
Con el propósito de estudiar la presencia de virus se valen de lo que denominan “Sistema Integrado de la Detección de Virus” (SIDV), empleado por el ejército de EEUU en medicina humana. Esto les ha permitido reconocer virus ya identificados y nuevos virus, que posteriormente se les clasifica. A través de este sofistificado método han identificado 12 virus en sus abejas. Durante su conferencia, Bromenshek explicó el funcionamiento del equipo, aportando nutrida información detallada en el Clemente Estable. Este año la Federación de Apicultores de EEUU donó un equipo a su grupo de investigadores (250.000 dólares). Muestras de abejas recogidas en nuestro país, serán procesadas y enviadas a la Universidad de Montana, para estudiar la presencia de virus. “El valor de SIDV: la tecnología está disponible para apicultores y el problema de CCD. Detecta y cuenta partículas de virus intactas sin reacción en cadena de la polimerasa, antibióticos, o reactivos. Detecta múltiples virus en la misma muestra, en minutos. Se trata de una tecnología bien documentada”
Tamaños relativos de microorganismos: Polen 100u, Hongos 10 u, Bacterias 1u y
Virus 0.01u. El tamaño de los virus presentes en abejas están entre 20.9 nm a 40 nm.
Para recoger las muestras, las abejas deben llegar enteras en bolsas plásticas, heladas o frescas, debiendo proceder con esmero en su recolección para evitar contaminación de una colmena a otra y del propio operario. Estudiando colonias que se vieron afectadas por el CCD, mediante SIDV, MicroArray, (Laboratorio de DeRisi) y Espectrometría de masas aislaron los siguientes virus: virus de la cría ensacada, Perina nuda picorna-like virus (Iflavirus), y una proteína de 60KDa que aún no han identificado.
Un grupo de investigadores de la Universidad de Pensylvania, en el 2007 publicó un trabajo en la revista Science, encontrando una fuerte correlación entre este virus y el CCD, con una presencia en alrededor del 90 % de las muestras examinadas. Bromenshek atribuyó tan alta prevalencia a que las muestras provenían de áreas restringidas, cuyas reinas procedían de un mismo criador de reinas. Sin embargo, el grupo de Montana, analizando mayor número de muestras, procedentes de diferentes estados, aisló el virus solo en un 10 %.
A partir de este año trabajan en el material genético, existiendo firmes sospechas de que la reina puede ser transmisor de susceptibilidad a la colonia. En el 2007 adquirieron 54 paquetes para reponer la mortandad ocurrida en el apiario de la Universidad. Una de las reinas llegó muerta, atribuyéndose al estrés del traslado. Con el propósito de poner a punto el nuevo equipo de la Universidad, la reina fue estudiada en el SIDV, comprobándose la presencia de un virus que ya se ha aislado en colmenas con CCD.
En EE.UU. se están seleccionando reinas con resistencia a los ácaros y abejas higiénicas. El SIDV permite estudiar la presencia de virus en obreras y reinas. Sugiere matar aquellas reinas cuyas hijas tienen virus. Comprar reinas de criadores cuyas matrices no tengan virus.
Por último, al finalizar el Seminario en Montevideo recomendó:
• “No hagan lo que nosotros hicimos en los EE.UU:”
– No intenten controlar parásitos y enfermedades con sustancias químicas toxicas y antibióticos. (Deteniéndose en consideraciones acerca de este tema que generó un fructífero intercambio de ideas).
– No esconder problemas a las autoridades sanitarias
– No ignorar el progreso de otros países
• Practicar mejor apicultura
– Examinar abejas para parásitos y enfermedades
– Eliminar parásitos y enfermedades nuevas
– Reemplazar panales viejos
– Mantener buena nutrición
– Seleccionar abejas para la cría de reinas
Por último un reconocimiento a la organización de la Feria de Sarandí Grande, a la Corporación Nacional para el Desarrollo y a Uruguay XXI que hicieron posible la presencia del Dr. Jerry Bromenshek en nuestro país, lo cual significó un valioso aporte para el sector. Quienes tuvieron la oportunidad de interactuar con dicho investigador, productores e investigadores expresaron su beneplácito por la excelente información brindada. Se pudo ver en acción a un investigador de fuste, con gran apertura de mente y muy buena calidad humana.
Agradecemos al Doctor Walter Fierro Morales por haber escrito este artículo
Jerry J. Bromenshenk, Ph.D.
Director MT DOE/EPSCoR (Experimental Program to Stimulate Competitive Research)
Research Professor, Division of Biological Sciences
CEO, Bee Alert Technologies, Inc.
University Office Telephone: (406) 243-5648; Cell Phone (406) 544-9007
Fax Number: (406) 243-4184 E-Mail:
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B.S. Montana State University, 1968
Ph.D., with Honors, Montana State University, 1973
Research Interests:
My research interests encompass the fields of invertebrate behavior, ecotoxicology, disease epidemiology, population dynamics, and environmental chemistry. Current projects include trials to quantify the performance of bees conditioned (trained) to detect landmines, the use of LIDAR to locate and map bees over land mine fields, design and commercialization of electronic beehives for distance management and precision agriculture, as well as using bees as a rapid response sensor for the presence of air-borne toxics and design of an acoustic scanner for disease detection in bee colonies.
My current role is that of a director/coordinator for several large research teams. In addition to past DOE/EPSCoR Implementation awards in 1) wind energy and petroleum engineering, and the just completed project in 2) electron transfer materials and devices, I direct a team of 15 scientists and 16 students working on bees for detection of landmines, dead bodies and meth labs, and I coordinate another team of 25 scientists working on colony collapse disorder (CCD). I am a member of the National Colony Collapse Working Group that is addressing CCD, a disorder that has resulted in sudden and severe losses of many of the nation’s honey bees.
Our recently formed Bee Alert Technology company is intended to act as a Technology Transition firm, bringing our methods and equipment (patents pending) into the market place. Our primary focus encompasses three areas: 1) environmental surveillance and survey, 2) pollination and precision agriculture, and 3) diagnostic tools for early detection of honey bee diseases and pests. The long term goal is to establish a Center for Disease Control for the bee industry. Our most recent efforts have focused on technology transfer of an Integrated Virus Detection System, developed by the U.S. Army at Aberdeen, to the U.S. beekeeping industry.
Patents:
Smart Hives for Distance Management of Bees, Honey Bee Conditioning Methods for Explosives Detection. Pending: Hand-held acoustic scanner for honey bee pest and disease detection.
Selected Publications*:
*Much of our recent work with bees and explosives detection (DARPA, Joint Chiefs of Staff, Night Vision Laboratory) is restricted in distribution and as such is not listed below.
Bromenshenk J.J. 2007. Co-Author. ABC & XYZ of Bee Culture. 41st Edition. Shimanuki, H., Flottum, K., Harman, A., editors; Medina, OH. A.I. Root Company. 911 pp.
Bromenshenk et al. 2007. U.S. National Bee Colony Loss Survey. American Bee Journal 147(5): 381-384.
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Bromenshenk et al. 2003. Can Honey Bees Assist in Area Reduction and Landmine Detection? Journal Mine Action 7.3 (December).
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